CENSORED-KIDNAPED-THREATENED

“PATRIA, DOCUMENTO DEL MIEDO”

Sergio Márquez / Caracas, Abril de 2017.

Héroes amordazados, maniatados. Próceres doblegados por el cepo del miedo. Eso somos todos, hoy, en Venezuela. “Ilustres Americanos” subyugados por nudos hechos de barbarie e incertidumbre, ahogados por sofocantes bozales de precariedad. Nadie escapa. Ni siquiera el Libertador de América. Tres imágenes de KuZo que son cromos para un álbum del pavor, tres estampas escupidas desde un fotomatón del espanto, que actúan como cédula de identidad de una violencia endémica inherente a la sociedad venezolana. Tres fotos tipo carnet, fondo blanco, albo y cruel. Una trilogía opresiva representada por el propio KuZo en el papel de “el hombre diáfano”, como lo llamara el historiador José Luis Salcedo-Bastardo: un Simón Bolívar Amenazado, Secuestrado y Censurado, convertido en víctima-emblema y rehén de sí mismo, por aquellos que durante casi dos décadas han enarbolado el venablo de su nombre e ideario como herramienta de marketing para una empresa revolucionaria destinada al fracaso. KuZo encarna al Libertador y lo hace desde una perspectiva estética ligada a la humillación controlada del hentai y sus aparejos: cuerdas, nudos, mordazas, miradas, sesgos. Abuso silente hediondo a condescendencia, estupro a medias consensuado, donde quién es violentado parece refugiarse en la sumisión como subterfugio para la auto-preservación. La idea de la Patria bajo dominación perversa; el bondage del símbolo último. Se sojuzgan también los blasones, las banderas y los colores: el amarillo del oro, el rojo de la sangre, el azul del cielo, las pulcras manos enguantadas del gentil-hombre, la gloria vana de la pasamanería roja y gualda, mancillando al mismo tiempo toda la inocencia pueril contenida por definición en estos signos. KuZo ha ensamblado acrimoniosos retratos de héroes vejados, para tiempos ya no tan heroicos. Retratos que burilan la memoria con la pulsión icónica de lo violento, postales del hamponato, omnipresente como vehículo telúrico del odio; tres instantáneas que evidencian las infames cicatrices infligidas por la soberbia sobre el cuero de nuestra historia; el desmantelamiento moral y ético de una nación, la fragilidad de ésta en tanto organismo polisémico, susceptible de ser envilecido por medio de la corrupción de sus propios valores fundacionales. La figura del prohombre iracundo, Padre de la Patria, Él, personificación misma de la arrogancia, sometido por la estulticia destructiva de sus propios hijos extraviados. „MOTHERLAND, A DOCUMENT OF FEAR“ Sergio Márquez / Caracas, April 2017. Heroes gagged, handcuffed. Forefathers bowed down by the clamp of fear. That’s what we all are, today, in Venezuela. „Illustrious Americans“, subjugated by knots of barbarism and uncertainty, drowned by suffocating muzzles of precariousness. Nobody escapes. Not even the Liberator of America. Three images of KuZo that are chromos for an album of dread, three pictures spat from the photo both of terror, acting as identity cards for an endemic violence inherent to the Venezuelan society. Three passport-type photos, white background, pale and cruel. An oppressive trilogy represented by KuZo himself in the role of „the diaphanous man“, as historian José Luis Salcedo-Bastardo called him: a Simón Bolívar Threatened, Kidnapped and Censored, turned emblematic victim and hostage of himself by those who, for almost two decades, have hoisted the flagpole of his name and ideology as a marketing tool for a revolutionary enterprise destined to fail and crumble away. KuZo incarnates the Liberator, and does so from an aesthetic perspective linked to the controlled humiliation of hentai and its rigging: ropes, knots, gags, looks, biases. Silent abuse with a stench of condescension, a half-agreed rape, where the violated one seems to find refuge in submission as a subterfuge for self-preservation. The idea of the Homeland under perverse domination; severe bondage for the ultimate symbol. Also subjugated are the blazons, flags and colors: the yellow of gold, the blood red, the blue of sky, the neat gloved hands of the gentile-man and the vain glory implicit in the “gules and or” trimmings, staining at the same time all the puerile innocence contained by definition in these symbols. KuZo has assembled a set of acrimonious portraits of vexed heroes, for times that are no longer so heroic.

Portraits that chisel the memory with the iconic pulse of violence, postcards of thuggery, omnipresent as a telluric vehicle for hatred; three snapshots that show the infamous scars inflicted by a disproportionate hubris on the leather of our history; the moral and ethical dismantling of a nation, its fragility as a polysemic organism, susceptible of being debased through the corruption of its own foundational values. The figure of the wrathful leader, Father of the Motherland, He, the personification of arrogance, enslaved by the destructive stultification of his own lost children.

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